Hoy es Lunes 8 Febrero 2010   
Inicio > Cultura Organizacional, Tendencias de Mercado > Empresas Familiares: sus dueños están muy desmotivados………¿Cómo lograr ponerlos en carrera nuevamente?

Empresas Familiares: sus dueños están muy desmotivados………¿Cómo lograr ponerlos en carrera nuevamente?

Miércoles, 14 de Octubre de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

2En un debate interno con mis socios, intentábamos preguntarnos cómo abordar a la cabeza de una empresa familiar, y no morir en el intento. El Cliente necesitaba nuestros servicios de Management y no podíamos caer en las recetas, ya conocidas, de hablar de que siempre que hay crisis, existen oportunidades y que no dejan de ser instrumentos válidos, pero que ya nuestro Cliente no quería escuchar.

En el debate nos  sinceraramos al respecto y evidentemente, tenía razón, por lo que debíamos encontrar otro camino.

Y empezamos a jugar con motores que seguramente han movido a este tipo de  empresarios y que hoy por las razones obvias (situación socio-económica y cultural), se encuentran fríos y paralizados, sin combustible y con el pensamiento estanco, del “no se puede hacer nada” o “mejor no hacer nada”. Pero con la rivalidad competitiva actual, el no hacer nada, puede implicar, desaparecer y he allí,  nuestro mayor desafío, ¿cómo convencer de calentar motores e impulsarlo a no dejar de hacer?

Nos mirábamos y nos decíamos, tenemos que motivar al gigante, pero ¿cómo?, ¿cómo hacer para encender esa llama interna, que lo había motorizado en tantos logros hasta ahora alcanzados?

Cuando analizábamos que cosas son las que mueven a este tipo de empresarios, jefes o jefas de Empresas Familiares exitosas, hoy estancadas, decidimos que lo primero que debíamos hacer era sacarlo de su enojo o desmotivación, consecuencias ambas de un proceso de no obtención de resultados, o sea frustración.

Debíamos analizar su capacidad de delegar.

Muchas veces no se comprende que la responsabilidad es lo que se tiene que delegar, que es muy sano hacerlo y apoyarse en un equipo de gente competente y con capacidades complementarias, puede despejarle dudas y con ellas, sus miedos a volver a ser el motor generador de otros tiempos. Pero el enojo o estado depresivo, no le dejaba actuar, menos delegar en otro. Debíamos hacerles entender que la responsabilidad se delega, el control no. Que sus habilidades y competencias, deben estar en lo importante y no en lo urgente. Que debía buscar Visión y para ello, debía alejarse, tomar perspectiva.

Fácil decirlo, pero que difícil que les resulta. Hoy desde el enojo:

“Después de tantos años de lucha, ya había logrado una suerte de posición cómoda y ahora es como que esta realidad me la roba en mis narices. Es frustrante…….”

“Nadie entiende el tema como yo, no puedo delegar nada, menos en esta banda de ineptos.. ”

Tratarlo primero de entenderlo como a un simple mortal, que busca satisfacer sus necesidades primarias: seguridad, futuro con una razonable previsibilidad, el afecto y la estima de sus grupos de pertenencia, el ser valorado y reconocido por su entorno, el poder sobre los otros,  su realización como empresario, su misión, su ego. Hoy todos estos impulsores se presentan con una enorme volatilidad y no permiten que se administre correctamente el conocimiento, las habilidades y competencias, todo se nubla.

Que piense claro, primer desafío. Sacarle esa presión indebida.

Indudablemente la aceleración de los ciclos, la tendencia consumista, la necesidad de reinventarse permanentemente, ligados a un presente turbulento, hacen que sea muy difícil, ver un futuro predecible y tranquilizador.

Comenzar a trabajar en la mitad de su vaso lleno, su familia, sus afectos más cercanos, sus relaciones, por lo general estos empresarios, se enamoran de su éxito y gustándoles su rol, se olvidan de las cosas intangibles, aquellas que en un momento de su vida, fueron el motor de impulso y que hoy olvidadas en alguna medida, no funcionan como tal.

Comenzar a trabajar sobre su experiencias, habilidades y competencias, adquiridas, fuente de generación de nuevas posibilidades y que por el estrés y baja autoestima, se anulan.

“Sabes lo que sucede, cuando estoy allí arriba, puedo todo, le saco agua a las piedras, pero así, no, así no puedo ni conmigo mismo”

Por lo que después de analizar, nos propusimos, proponer todo lo contrario de lo que nuestra experiencia nos marcaba hacer, y de allí comenzamos a plantearnos acciones muy concretas de desaceleración.

En vez de motivar a la acción, empezaríamos a motivarlo a la calma. En vez de motivarlo a pensar en las oportunidades, empezaríamos a motivarlo a la meditación y reflexión interna, en vez de incitarlo a correr, lo movilizaríamos a caminar. Lo llevaríamos a un estado de baja ansiedad, de reconstrucción de sus afectos y del afecto por sigo mismo, y permitirle un nuevo amanecer.

Las cosas materiales puede dejar de estar, pero las habilidades, experiencia y competencias, desarrolladas, están y de allí, si podíamos lograr una comprensión más equilibrada de lo que significa una vida plena. El inducirlo a ver que podría descubrir que el éxito hasta hoy logrado, no era tal, por lo que no tenía porque sentirse culpable del no éxito, y desde allí comprender que la fuente de su recuperación, estaba en otro lugar………

Conclusión

Muchas veces la obligación auto-impuesta del éxito, nos hace perseguir metas equivocadas y con ello todo lo que acarrea consigo. El no saber reconocer donde están nuestros verdaderos logros y con ellos, nuestros verdaderos éxitos, nos hacen confundir y cuando los éxitos aparentes desaparecen o dejan de serlos, nos gana el vacio y la desazón.

Los éxitos mal fundados o éxitos: a pesar de dejar de lado todo aquello que nos alimenta como persona y como ser realizado y equilibrado, muchas veces fundados en que el fin no justifica los medios, nos hace vivirlos como tal y  no lo son, por ende la consecuencia de quedar atados a lo efímero de los mismos. Éxitos aparentes.

Si logramos entender esto, siempre habrá un nuevo amanecer y eso significa una enorme cantidad de voluntades que pudieron y que seguramente volverán a poder. Eso sí que es una verdadera oportunidad, por lo que automáticamente podríamos eliminar nuestra fuente de desmotivación y ponernos a hacer, que es lo que más feliz nos hace.

Les dejo el acceso a un artículo de La Nación, que completa y profundiza aún mas, esta situación que paraliza, es excelente y recomendamos su lectura.

Extra salud y belleza Por qué me enojo cuando me enojo La mufa cotidiana es sana y perjudicial a la vez ¿Qué hacemos con ella?

lanacion.com | Revista | Domingo 4 de octubre de 2009

  1. Miércoles, 14 de Octubre de 2009 a las 21:34 | #1

    Ahora, ¿qué puede hacer un piloto de tormentas experto, cuando el dueño de la nave no quiere ceder el timón? O peor aún, conduce directamente hacia la tormeta.

    a) Nos bajamos y abandonamos la nave (y que se estrelle solo)
    b) Tomamos el control por asalto (a la fuerza)

    La situación a) es clara: Nos vamos, aún sabiendo que la nave no aguantará, que finalmente se estrellará y que con él se van los años de esfuerzo, el resto de los tripulantes, etc.

    La situación b) es menos clara ya que, cuando finalmente lo saquemos de la tormenta, sano y salvo (a él y a la nave) nos esperan toda clase de reclamos, rendiciones de cuentas, y sobre todo lidiar con la pérdida de protagonismo y control que hemos ocasionado en ese “empresario familiar”.

    En la situación actual del mercado y de la política económica nacional e internacional, aquellos soberbios que describes como “empresarios familiares” deberían reflexionar y entender que lo que hay que salvar es LA empresa y no SU empresa.

    El escenario empresarial argentino y mundial está repleto de casos de empresas familiares que terminaron en la quiebra gracias a sus “cabezas”. La empresa cumple un rol social que en la inmensa mayoría de los casos no es entendida por los “empresarios”. No es SU empresa, es LA empresa. Y esos ineptos a los que se refieren casi a diario, son los que la hacen funcionar, son los que pelean todos los días con las herramientas disponibles (normalmente escasas) y que lograron aquellos “éxitos” que se arrogan como personales.

    A ver si nos entendemos: Los “empresarios familiares” no tienen ningún respeto por el capital más preciado de una organización: El capital humano. Por el recurso más difícil de conseguir: El recurso humano.

    Su condición de entrepreneurs (cuando la tienen y no es que han recibido el negocio por herencia), los hace menospreciar la calificación y preparación de los empleados. Por el sólo hecho de que son empleados.

    Entonces, ¿cuál es la solución?. “Hay que educar al Príncipe” -decía Maquiavelo-. Y escribió un libro con todo lo que haríamos los pilotos de tormenta, paso a paso, detalle por detalle. Y se lo enseñó. Lo menospreciaron. Porque el “fin” (si es salvar a LA empresa), sí justifica los medios.

    Y la mayoría de las veces ese “salvataje” implica reinversión. ¿Quién está dispuesto a volver a arriesgar? Por desgracia, estos “empresarios familiares” son los primeros en “quedarse quietos” ante la situación adversa (”hay que apearse hasta que aclare”) como bien lo describes en tu nota. Mientras, las multinacionales invierten, presionan, hacen lobby, se mueven. Y las “cabezas de las empresas familiares” gritan, lloran y patalean.

    Es como la selección (que acaba de clasificarse para el mundial, de pedo). Tenemos la pelota a media cancha. La tocamos, la movemos, la mareamos. Pero nadie hace nada.

    Entonces, ¿cómo abordar a estos empresarios e inducirlos a que se muevan? O al menos, ¿cómo hacer para que dejen que el equipo trabaje? Educándolos. Enseñándoles que lo importante de un empresario es saber armar equipos de trabajo. Y respetarlos. Y apoyarlos. Y capacitarlos. Y demostrarles que LA empresa (no SU empresa) no puede parar. Que por eso las multinacionales son multinacionales. Que por eso las grandes empresas son grandes empresas. Que por eso, en cualquier circunstancia, los grandes grupos económicos se siguen moviendo. Y que deben seguir apostando. Y que tienen que buscar nuevos mercados. Y que tienen que estar “abiertos”. Y que tienen que unirse, fusionarse, dejando de lado el egoísmo exitista de “mi” empresa, para pasar a jugar en las grandes ligas como equipo. Con equipo. Esa es la manera de SER GRANDES.

  2. Sergio Plechot
    Jueves, 15 de Octubre de 2009 a las 14:55 | #2

    Me encanta tu comentario y es muy cierto, que a la hora de tratar de motivar a la cabeza de una empresa familiar en problemas, estos factores sobresalen y son tal cual lo describís. No dejaría fuera del círculo de influencia a las Multinacionales o mal llamadas Grandes Empresas, ya que por ahora cuando veo la inoperancia de quienes la dirigen, sólo pienso que son Empresas Grandes y no Grandes Empresas.
    Seguramente tendremos más aportes, ya que es el objetivo, tratar de encontrar respuestas a este fenómeno que son las empresas familiares, motores de nuestra economía, que desde las políticas de estado están destruyendo sistemáticamente y debemos rescatar.
    Haciendo un paralelismo con lo que bien citaste, sobre nuestra selección de futbol: tenemos un Maradona genio indiscutido dentro de las canchas, no vi nada igual, su juego, su entrega, su pasión, que a la hora de dirigir, es todo lo contrario y al igual que nuestros gobernantes se tornan extremistas, mesiánicos y por sobretodo “autodestructivos”………………….
    Es necesario dejar que alguien se destruya y con el justificativo del SU (posesivo), lo que cree que es de su posesión SU empresa, SU selección, SU país…………………….¿lo destruya con él?
    Un gran tema a reflexionar y por sobre todas las cosas, a movilizar de forma inteligente. Es decir, nadie nos puede quitar el derecho de defender los que es nuestro y internet es un gran medio para juntar voluntades. Hoy es fácil hacerlo y si muchos pensamos igual, eso se va a hacer sentir, te lo aseguro.
    Llegar con esa fuerza de voluntades a las urnas es nuestro legado y mejor medio de defensa.
    Seguiremos profundizando y aportando para levantar las empresa familiares, desde el LA y no desde el SU. Muchas gracias.

  3. Jueves, 15 de Octubre de 2009 a las 16:25 | #3

    Sería interesante lograr aportes de más gerentes de empresas familiares para poder determinar el prototipo del “empresario familiar” y así encontrar una forma de abordar a esas empresas con propuestas y soluciones… Sin detalles, por favor…

  4. Jueves, 15 de Octubre de 2009 a las 16:32 | #4

    Tal vez el prototipo de empresa familiar por excelencia sea el campo, ¿verdad?. Les dejo un dato: Argentina redujo su superficie sembrada para la campaña 2009/2010. Sí, ya se: Las retenciones, la incertidumbre, la falta de “seguridad jurídica”, etc. Brasil la aumentó (al menos en soja). Y el panorama internacional que enfrentamos es igual para ambos países… Pero Lula fué el que subió con el discurso “de izquierda”, y nos asustamos cuando ganó pensando “¿qué irá a pasar con Brasil?”… Y les agrego otra incertidumbre al análisis: ¿no será que además de ser empresas familiares, son argentinas? ¿Qué tenemos como pueblo, como personas, como ente social, que nos impide finalmente arrancar? Según Durkheim, (el padre de la Sociología) se puede tomar a la sociedad en su conjunto como objeto de estudio y analizar los comportamientos sociales en masa para determinar sus orígenes, objetivos, limitaciones, etc. ¿Podremos estudiarnos?

  5. Sergio Plechot
    Viernes, 16 de Octubre de 2009 a las 11:55 | #5

    Es lo que estamos buscando, y pronto cuando lancemos el Blog, es decir aún no lo hemos viralizado como esta previsto hacerlo, seguramente muchos fefes de empresas familiares colaborarán, ya que nadie mejor que ellos conocen de sus limitaciones y problemas de cultura y me refiero a cultura organizacional.

  6. Sergio Plechot
    Viernes, 16 de Octubre de 2009 a las 12:02 | #6

    Si no somos capaces, no seremos……..y con esto expongo algo en linea con tus comentarios: ¿Qué nos diferencia en término de desarrollo de país con Australia? casi los mimos indicadores de edad, recursos, etc. Que nos diferencia: la ética.

    Es por ello que si no somos capaces de producir el nivel de alimento que nuestro suelo nos permite, otros vendrán a hacerlo por nosotros. No es justo que pudiendo producir alimento para 400 millones de personas, no podemos con nosotros mismos y se nos sigan muriendo nuestros niños por desnutrición.

  1. Sin trackbacks aún.